Parece ser que el Ayuntamiento de Madrid tiene pensado dedicar una parte del antiguo Palacio de Comunicaciones de Cibeles a equipamientos museísticos, una vez que acaben las obras de adaptación para incluir determinados servicios municipales. Y es por ello que consideramos de justicia que, entre estos equipamientos, se considere el retorno del Museo Postal y Telegráfico a este edificio del que fue desalojado con motivo de dichas obras
Por parte de nuestra Asociación de Amigos del Telégrafo de España, estamos haciendo un verdadero esfuerzo por mantener vivo, no ya el recuerdo, sino el hecho histórico y la aportación que ha tenido la Telegrafía desde su implantación en 1855 en el progreso, económico, social, y de servicio a diferentes estamentos de la sociedad, militar, civil, prensa, etc, y que se valieron de los sucesivos avances tecnológicos que experimentaron las Telecomunicaciones en estos más de 150 años desde la creación del Cuerpo de Telégrafos.
Desde nuestra modesta posición como Asociación, estamos promocionando el “estilo telegráfico” en el que se ha desarrollado nuestra profesión en toda España y que, en muchos momentos, supuso verdaderos casos de sacrificio personal e inventiva profesional para paliar las carencias económicas o de equipamiento en que nos hemos visto inmersos a lo largo de la historia de la Telegrafía.
Asimismo, estamos recopilando entre nuestros asociados material telegráfico, tanto tecnológico como gráfico y literario, con el fin de incrementar el fondo museístico y con el que estamos haciendo exposiciones y encuentros de telegrafistas por distintas ciudades de España y así mantener una fuente cultural y de investigación que creemos que debemos y podemos depositar en dicho Palacio de Comunicaciones de Madrid.
Desde nuestra Web: www.amigosdeltelegrafo.es estamos a disposición de todo aquél que se interese por conocer el origen de las telecomunicaciones y el germen y la base de las actuales Tecnologías de la Información y esperamos el apoyo de la Sociedad para lograr que no se pierda este “tesoro” cultural e histórico, digno de “transmitir” -y nunca mejor dicho- a los que nos van sucediendo.