Museo Profesor Joaquín Serna Universidad Politécnica de Madrid Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación Edificio López Araujo (C) Ciudad Universitaria Tf.: 91 549 57 00 / 91 336 72 43 · Fax: 91 543 96 52 web: http://www.etsit.upm.es
Iniciado en 1984 con dos vitrinas de exposición, el Museo de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación, cuenta en enero de 2008 con 30 vitrinas cerradas y más de 20 objetos y equipos de gran formato que se exhiben abiertos en varias salas del Edificio C.
El número de objetos catalogados excede ya del millar, y los más representativos de las diversas técnicas –telegrafía, telefonía, radio, grabación del sonido e instrumentación- se han ido restaurando y acondicionando para su exhibición.
La Biblioteca Histórica cuenta con un interesante conjunto de libros sobre las distintas materias y técnicas de la Telecomunicación, de los siglos XIX y XX, incluyendo manuales que se utilizaron como textos de la Escuela en distintas épocas, además de apuntes correspondientes a las explicaciones de prestigiosos profesores que sustituían o completaban los textos utilizados, generalmente libros extranjeros en las primeras décadas del siglo XX.
Un ejemplar particularmente valioso es el “Tratado de Telegrafía Eléctrica” publicado en 1851 por el Teniente Coronel D. Ambrosio Garcés de Marcilla, con sus 395 páginas y 8 láminas es el primer Tratado de Telecomunicación editado en España.
Como es conocido, la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación de la Universidad Politécnica de Madrid es la sucesora desde 1957 de la Escuela Oficial de Telecomunicación, que fue el último nombre que recibió la Escuela en la que se impartían los estudios superiores y medios de Ingeniería de Telecomunicación, que como en otras ramas de la ingeniería fueron establecidos inicialmente para el servicio de la Administración Pública, y estuvieron adscritos a los correspondientes Ministerios hasta 1957.
El antecedente más remoto de la Escuela Oficial de Telecomunicación
puede encontrarse en la Escuela de Telegrafía eléctrica, creada por
Real Decreto de 7 de octubre de 1852 (Gaceta de Madrid del 7-10-1852),
y establecida inicialmente en la torre que se había construido en 1850
para cabecera de la línea de telegrafía óptica Madrid-Valencia en los
jardines del Buen Retiro, entonces pertenecientes a la Intendencia
general de la Casa Real.
Con diversas vicisitudes y nombres, aquella Escuela facilitó la selección y formación de los primeros telegrafistas eléctricos. Por Real Decreto de 14 de diciembre de 1864 se estableció la equiparación del Cuerpo de Telégrafos en su Escala Superior, con los demás cuerpos civiles facultativos (Caminos, Minas y Montes). La Academia especial del Cuerpo prepararía a los aspirantes a la Escala facultativa, que tras unos difíciles exámenes de ingreso, formaría a los nuevos facultativos que se incorporarían como ingenieros segundos tras cursar una carrera de tres años de duración, con disciplinas científicas, administrativas, dibujo e idiomas extranjeros, entre otras materias. Sin embargo, en 1866 y en medio de la inestabilidad política de la época, se suprimían estos estudios superiores y la denominación de “ingenieros”, muy contestada en ciertos ambientes rivales.
No sería sino en 1909 cuando por la ley de 14 de junio se autorizaba al Gobierno para la creación de la Escuela Superior de Telegrafía, en la que “se adquirirán los conocimientos necesarios para desempeñar los servicios de telecomunicación que dependan directamente del Estado”.
Como se deduce de lo anterior, la principal función del Cuerpo de Telégrafos fue desde sus inicios la explotación telegráfica, incluidas la construcción y mantenimiento de las líneas y estaciones telegráficas, y posteriormente la explotación directa y regulación e inspección de otros servicios que fueron apareciendo, y de los que el Estado otorgó concesiones a particulares y empresas privadas (telefonía, cables submarinos, radio). También la formación técnica y administrativa de su personal de operación y superior fue una tarea constante, dada la novedad y progreso del tema, y la ausencia de otras instituciones donde pudiera lograrse esta formación académica.
Otras instituciones anejas a la explotación telegráfica, se establecieron en el propio siglo XIX: los Talleres y el laboratorio de Telégrafos. Del "Taller de Máquinas” hay noticias ya en 1864, con la misión del montaje de las Estaciones que se iban abriendo al servicio telegráfico, con personal técnico adscrito al mismo. El Reglamento de la Academia Especial del Cuerpo de Telégrafos, de 1865, creó el Museo y la Biblioteca de Telégrafos, con referencias también a los Talleres de la Dirección General y a los “Gabinetes de Física y Química”, antecedente de lo que posteriormente sería el Laboratorio de Telégrafos. El artículo 71 de este Reglamento dispone que el Taller “deberá recomponer y proveer de materiales telegráficos al Museo y a la Academia”.
En 1873 tuvo lugar en Madrid una Exposición Nacional, en cuya Sección de Telegrafía se mostraban los principales elementos que se utilizaban en las instalaciones telegráficas: muestras de cables submarinos, aparatos telegráficos, aisladores y conductores, hilos y otros accesorios.
El Reglamento de 1876 disponía que el Jefe de la Escuela lo fuera también de la Biblioteca y Museo de Telégrafos, debiendo firmar y publicar los correspondientes inventarios y ocuparse de la conservación de todos los modelos de materiales de línea y estación.
El Museo, que estaba instalado en 1876 en la calle Ancha de San Bernardo junto a la Escuela, se trasladó en 1879 al edificio de la antigua Casa de Postas, hoy conocida como Casa de Correos, situada en la Puerta del Sol de Madrid, y actual sede de la Presidencia de la Comunidad Autónoma de Madrid.
En 1885 el Museo se encontraba en un edificio alquilado de la calle Claudio Coello, junto a la Dirección General, pasando con esta última en 1892 aledificio remodelado para la misma en la calle de Carretas. De ahí pasó en1895 al viejo edificio de la calle de Torrijos donde se instalaron los Talleres, que sufrieron un terrible incendio en enero de 1924, perdiéndose sus piezas más significativas, que habían sido expuestas el año anterior en Salamanca, con ocasión del IX Congreso de las Ciencias, y en el que causaron la admiración del propio Rey Don Alfonso XIII.
En 1955, coincidiendo con el Primer Centenario de las
Telecomunicaciones en España, tuvo lugar la inauguración del nuevo
edificio de la Escuela Oficial de Telecomunicación en la calle Conde de
Peñalver no 19, en la que se instalaron las vitrinas con los aparatos
del museo, conservando otros fondos en el sótano, y allí permanecieron
hasta la inauguración del Museo Postal y Telegráfico en los locales
habilitados en el Palacio de Comunicaciones de Cibeles, en 1980.
Tras la cesión del Palacio de Comunicaciones para sede del Ayuntamiento de Madrid, el Museo Postal y Telegráfico ha tenido que trasladarse al edificio del Centro de Innovación de Correos en Aravaca, C/. Tapia de Casariego no 6, donde ha quedado instalado con carácter provisional juntamente con las colecciones filatélicas y la Biblioteca Histórica, que contiene unos veinticuatro mil volúmenes de libros, revistas y anuarios postales y telegráficos, y 147 cabeceras de revistas especializadas, de los siglos XIX y XX, que son una referencia única para estudiosos de estas materias.
Al inaugurarse en 1965 el edificio de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación en la Ciudad Universitaria de Madrid, adscrita desde la Ley de Enseñanzas Técnicas de 1957 al Ministerio de Educación Nacional, se desvinculó la ETSIT de la Escuela Oficial de Telecomunicación, cuyos locales había continuado compartiendo hasta entonces, y que siguió adscrita a la Dirección General de Correos y Telecomunicación, en el Ministerio de la Gobernación, conservando sus fondos de la Biblioteca y Museo, acumulados durante prácticamente un siglo.
El Ingeniero de Telecomunicación D. Joaquín Serna Sturla, de la promoción de 1962, tuvo la iniciativa de reunir y exponer diversos elementos históricos existentes en la ETSIT, constituyendo el germen del actual Museo de Telecomunicaciones. Joaquín Serna era hijo de un prestigioso Ingeniero de Telecomunicación de la primera promoción del Plan de 1913, Fidel-Rodrigo Serna Ortega, que recibió su título en 1921, y que fue Ingeniero-Jefe de los Servicios Técnicos Regionales de Madrid, en la DGCT. Nacido en 1883 e ingresado en Telégrafos en 1904, era a su vez hijo de Joaquín Serna González, nacido en 1850 e ingresado como oficial de Telégrafos en 1874, alcanzando como Subdirector de Telégrafos los primeros puestos del Escalafón.
Con el fin de conseguir nuevos fondos e instalaciones, Serna gestionó cerca de la Escuela Oficial de Telecomunicación, de Telégrafos, de Telefónica y de otras Empresas, Instituciones y particulares, la cesión de aparatos y elementos de interés museístico, consiguiendo de otros Directores y profesores de la Escuela la colaboración necesaria para reunir un conjunto de piezas y material que fue llenando las sucesivas ampliaciones de nuevas vitrinas e instalaciones en el Edificio López Araujo (C) de la Escuela.
Las colecciones que se exhiben actualmente comprenden, ordenadas en forma cronológica y temática, desde receptores Morse acústicos e impresores de los primeros tiempos de la telegrafía, hasta partes importantes de los sistemas impresores alfanuméricos del siglo XIX, (Hughes y múltiple Baudot), sistema rápido Creed y teleimpresores antiguos y modernos. Otras vitrinas exhiben galvanómetros, conmutadores, aisladores, protecciones, líneas artificiales, relevadores, traslatores, perforadores y transmisores de cinta, representando todas las etapas de la telegrafía eléctrica, hasta un relativamente moderno equipo télex o un canal de telegrafía armónica.
El material telefónico comprende desde los primitivos teléfonos electro-magnéticos hasta centrales de conmutación, pasando por teléfonos de batería local y llamada magnética, domésticos y de campaña, timbres supletorios, indicadores de llamada, aparatos de disco y teléfonos móviles de las primeras y siguientes generaciones. En el Hall de la entrada del Edificio López Araujo (C) puede verse una sección de la central automática Rotary, cedida por Telefónica y en perfecto estado de funcionamiento, así como diversas centralitas telefónicas, manuales y automáticas, desde las primitivas de cordones y clavijas hasta las más recientes, de relés y electrónicas.
En cuanto a equipos de radio, se exponen aparatos de galena y válvulas, receptores comerciales y de tráfico, desde los años 1920 hasta los 1970, así como emisores de radiodifusión de AM y FM, radioteléfonos, una estación de base de telefonía móvil celular y equipos de radar. En vitrinas se exhiben diversos tipos de válvulas de emisión y recepción.
En instrumentación existen varias vitrinas con galvanómetros, puentes de medida, cajas de décadas, voltímetros, amperímetros, capacímetros, vatímetros, ondámetros y otros muchos aparatos de medida procedentes del Laboratorio de Telégrafos y de los laboratorios de la E.O.T. y la ETSIT.
Todas las ilustraciones que acompañan a este texto corresponden a aparatos expuestos y son solo una pequeña parte de los fondos existentes, expuestos o no. Se han ordenado cronológicamente, dentro de las distintas áreas y técnicas.
Tras el fallecimiento de Joaquín Serna, en octubre de 2002, se hizo cargo de la Dirección del Museo el Catedrático de Tecnología Electrónica D. Enrique Calleja, veterano colaborador del Museo, que ya en su día cedió para su exhibición en el mismo diversos e interesantes receptores de radio clásicos, y que ha continuado impulsando la ampliación del Museo e instalaciones anejas.
Actualmente se cuenta con un relativamente amplio local para almacén y taller de restauración, y una oficina de administración, catalogación y biblioteca histórica.
En estos últimos años se ha ampliado considerablemente el número de vitrinas de exposición, llenando todo el espacio disponible en la planta baja del Edificio López Araujo (C), ampliado con otras facilidades de exhibición en la planta primera. Gracias a estas ampliaciones han podido exponerse nuevos aparatos e instrumentos telegráficos, equipos telefónicos, magnetófonos y radiorreceptores de diversas épocas, convenientemente restaurados y puestos en funcionamiento por el técnico D. David Elbas, y reunidos y completados, entre otros, por los ingenieros D. Francisco Piqueras y D. Vicente Miralles.
Entre las incorporaciones recientes cabe destacar un galvanómetro de Thompson, un transmisor automático de morse Wheatstone, un receptor morse para cable submarino “Siphon recorder” de Muirhead, todos ellos del siglo XIX, un traslator D ́Arlincourt (empleado por primera vez en Zaragoza en 1879 para la comunicación Madrid-Barcelona en Hughes), un vibrador para rueda fónica, un distribuidor y un traductor del sistema múltiple Baudot, y un conjunto de receptores de radiodifusión a válvulas, de los años 1930 a 1970, todos ellos restaurados en el taller y puestos en condiciones de funcionamiento con elementos originales.
La ayuda y comprensión de los últimos Directores de la Escuela, D. Jesús Sánchez Miñana, D. José Manuel Páez Borrallo, y el actual D. Guillermo Cisneros, ha resultado de inestimable valor para la consolidación y extensión del Museo, que en la actualidad participa en numerosas actividades y eventos relacionados con la materia, como la Semana de la Ciencia que organiza anualmente la Comunidad de Madrid o las visitas programadas de centros escolares y de formación profesional.
También se mantienen contactos permanentes con otras instituciones afines, entre las que cabe citar el Museo Postal y Telegráfico, la Fundación Arte y Tecnología de Telefónica, el Museo de la EUITT de Madrid, el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, el Parque Central de Mantenimiento de Material de Transmisiones de El Pardo, la Asociación de Amigos del Telégrafo, o el Foro Histórico de las Telecomunicaciones, de la Asociación Española de Ingenieros de Telecomunicación.
El Museo de la ETSIT trata de cumplir con un doble propósito, común por lo demás a la mayoría de los museos científicos y tecnológicos. Por una parte, reunir y conservar, convenientemente restaurados y siempre que es posible en condiciones de funcionamiento, instrumentos, aparatos y equipos desarrollados y utilizados en los servicios de telecomunicación a través de los años, con particular énfasis en los que fueron inventados, construidos o empleados en España. Y en segundo lugar exhibir los elementos más característicos de cada época, para que pueda seguirse la evolución de las distintas técnicas a lo largo del tiempo, fruto de la imaginación y el esfuerzo de muchas generaciones de creadores y profesionales del Ramo, con un permanente avance en materiales, soluciones técnicas y de diseño.
Para atender la tarea de ampliar las colecciones, los colaboradores del Museo, que trabajan por pura vocación, tratan a través de contactos personales, visitas a Instituciones, Organismos y Empresas, y presencia en los foros adecuados, de conocer la existencia y posibilidades de donación o depósito temporal, de piezas o elementos de interés para su conservación o exhibición en el Museo. En ocasiones se recurre al ofrecimiento de alguna pieza repetida como intercambio sin ánimo de lucro.
Buena parte de las donaciones procede de Ingenieros de Telecomunicación, en activo, jubilados, o fallecidos, que conservan algún receptor de radio antiguo, libros y apuntes de la carrera u otros objetos relacionados con la profesión, y que tienen la consideración, personal o de sus familiares, de cederlos al Museo. En tales casos se exhiben con mención del donante.
Otras donaciones proceden de los propios laboratorios de la Escuela, que aportan instrumental o aparatos de medida en uso, que han sido sustituidos por otros más modernos , cómodos o precisos. Aún tratándose de objetos relativamente recientes se conservarán para que en el futuro puedan seguirse los avances en la instrumentación electrónica.
Otro procedimiento, es la adquisición en anticuarios e incluso en mercadillos tipo rastro, de aparatos o componentes interesantes, cuyas características singulares y precio asequible los hagan adecuados para su conservación y eventual exhibición. Para este fin la Escuela, cuenta con la ayuda financiera de la Universidad Politécnica de Madrid.
En relación con el segundo propósito del museo de carácter marcadamente didáctico, en las explicaciones que se imparten a las visitas colectivas al mismo, por grupos de escolares, alumnos de formación profesional, o estudiantes universitarios, se intenta ilustrar que los sucesivos progresos en las técnicas de telecomunicación como en otras ramas de la ingeniería, se deben al esfuerzo de muchas personas que, conocedores de los desarrollos anteriores tratan de mejorar los productos y resultados en un afán que tendrá su recompensa en nuevas realizaciones, que en ocasiones llevarán su nombre, y en todos los casos supondrán su satisfacción personal y el reconocimiento de sus colegas y conciudadanos, cuando no su incorporación a la Historia de la Ciencia y la Técnica.
Se trata de fomentar la vocación científica y técnica en los más jóvenes, alentando su imaginación y afán de conocer.
Con esta perspectiva se sigue el camino señalado por el Brigadier Don José María Mathé Arangua (San Sebastián 1800-Madrid 1875), introductor de la telegrafía eléctrica en España y Director general de Telégrafos durante 20 años, que siempre animó a sus colaboradores y al personal facultativo de Telégrafos a no contentarse con los conocimientos actuales, sino a contribuir mediante el estudio y la experimentación al progreso de las entonces incipientes comunicaciones eléctricas, a las que él presentía un porvenir inmenso. En este sentido podemos considerarle el primer Ingeniero de Telecomunicación, aunque falleciera 45 años antes de crearse el Título que él mismo había tratado de promover.